
Dando vueltas en lima sin ninguna razón en especial, me he dado cuenta que Lima tiene un clima muy particular. Es un clima que básicamente no es extremo, pero jode como loco.
Es verdad que no tenemos, ni siquiera llega, a calores de 40º. Es mas de 30º no pasamos en casos súper extremos. Pero existe en nuestra ciudad el terrible enemigo invisible; el mal omnipresente pero que no lo ves; el profe que te jala por solo medio punto; el mal amigo que quiere con la flaca que te gusta; el cobrador que no quiere cobrar medio...en fin, todo lo jodido en el clima de lima: la humedad. Es horrible, ya sea invierno o verano, llueva o salga el más esplendoroso sol. La humedad te abraza como una enamorada posesiva; te aprieta, te hace sudar todo, y para refrescarte, te pasan sus pequeñas gotitas calentadas por la mágica radiación solar que las hace más calientitas y te mete en el gran termo que es Lima. En invierno es prácticamente todo lo contrario, es el más opuesto de los opuestos. Esas pequeñas gotitas tan calurosas y evaporizadas en verano, ahora son la perdición de tu ropa recién lavada, las hongea, las pone de un olor a abombado espantoso; de tu resfrío mal curado, de tu alergia a la humedad, de los bronquios del pequeño de la casa, enemigo de los huesos de tu perro, de las manos de la abuela.
Personalmente creo en verdad que la humedad es una suerte de enamorada obsesiva; te jode que te joda, pero es casi imposible no quererla por todo lo que te da. Y no la extrañamos hasta que desaparece de nuestras vidas. Cuando uno tiene la suerte de alejarse de lima para ir a la sierra, allá por encima de los 2500msnm, recién siente la ausencia de nuestra enamorada. Los labios se cuartean, se parten y sangran; las manos amanecen con cierto dolor de sequedad, el cabello se vuelve quebradizo, los cachetotes se te ponen colorados, tomas agua en cantidades de raver, y créanlo o no, adelgazas y pesas menos, y terminas extrañándola.
No me gusta esa suerte de bao en la que se convierte la humedad en verano, no lo soporto, pero me parece espectacular como se siente el rocío en la cara en las mañanas de invierno (pero hay que levantarse temprano pues!), ese halo de misterio en la que se ve sumergida lima en agosto (ver foto).
Me es gracioso y curioso como el mismo personaje de nuestra lima puede representar dos papeles totalmente distintos entre si. Quizá la humedad hace como todos en nuestra capital, dobletea.
Preferiría a Lima con o sin humedad?
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