Desde hace un tiempo atrás me compre una moto. Una pequeña no más, una scooter. Ya sé, muchos dirán que una scooter no es una moto, que es cualquier cosa con motor, menos una moto propiamente dicha. Pues no!, Soy por ahora el orgulloso propietario de una Honda Elite 125. Contare para mayores detalles que mi corcel, es lo suficientemente grande como para que me vean los demás conductores de los vehículos motorizados mayores, y lo suficientemente pequeña como para no emocionarme por la velocidad, manguear a fondo mi motito y terminar como estampilla en la pared, o lo que es peor, terminar como nota mañanera de algún seudo reportero diciendo: “… el infortunado conductor del vehículo, fue embestido por un automóvil rojo, en horas de la mañana, cuando se dirigía a su centro de labores… la motocicleta siniestrada, fue llevada a la delegación policial más cercana para los peritajes de ley…”. La verdad, no se cual es peor.
Mi motito, me la compre por una y exclusiva razón. Jamás, escúchenlo bien, JAMAS volver a estar en un micro (llámese línea JV) en Javier Prado a hora punta. Además, de pelearme con los cobradores por el bendito pasaje universitario y de pasadita, sufrir por andar parado a las 11 de la noche en un micro repleto y con una gama diversa de olores y sabores peruanos.
Bueno, el tener moto, me ha permitido apreciar, por así decirlo, de las bellezas y bestialidades del trafico limeño. Me ha permitido, surcar la capital en menos tiempo que cualquier automóvil, Me ha entregado tardes veraniegas con la libertad de sentir el viento fresco de la costa verde mezclado con toques suaves de monóxido de carbono de un buen camión con el aceite quemado. Me ha regalado tardes frías y grises de invierno, con la pista mojadita y resbalosa, el casco empañado, la ropa húmeda y un buen y potente resfriado de la gran flauta. Toda una experiencia para los sentidos!
La verdad pelada, es que manejar una moto, sea donde sea, tiene sus serias ventajas y desventajas. Pero como solo he tenido la dicha de haberla manejado en Lima, tendré que decir, con la autoridad que me da el ser un motociclista limeño, lo siguiente: las ventajas son muchas, pero la mejor, es sin lugar a dudas su practicidad. En todo sentido; una moto es práctica, y más en la capital. Primero por lo económico. Mi moto me da muchos, pero muchos!, kilómetros por galón. Los suficientes como para no preocuparme por ese tema por un buen rato. Segundo, por el bendito tráfico. Poder pasar tranquilamente por el lado de los taxistas chantones y sus dedos eléctricos-fusionados-con-el-botón-del-claxon. Además, en una pista de un carril, puedes entrar al costadito de un carro. Tranquilo, fácilmente y sin presiones de ocupar un espacio destinado por dios, a un auto con sus cuatro rueditas.
Y bueno, las desventajas son muchas también. Por ejemplo, como cuando un carismático conductor, en su lógica desesperación por llegar 2 segundos antes a su casa, no se le ocurre mejor idea que adelantar a un taxista, micro, camión, etc. De improviso y si direccionales, y prácticamente te clava el automóvil, pensando quizás, en su bipolar mente, que como está la tecnología ahora, a tu pequeña moto, le saldrán unos magnetos anti gravedad de la enorme maletera que tienen las motos; podrás volar como en Volver al futuro, evadiéndolo a el y a la inminente colisión; y mientras vuelas suavemente por los cielos, ir derramando pétalos de felicidad y perfumes franceses, junto con bendiciones a él, a su familia y a sus descendientes en 5 generaciones para adelante. Lindo.Otra de las desventajas, es que difícilmente tendrás comodidad, es decir, comodidad como la tendrías en un carrito. Además, no tendrás espacio para llevar a la manchota de amigos o a alguna flaquita y poder conversar decentemente. Asimismo, está el problema de lo inseguro que es de por si la moto. O sea, si no tienes familia por quien velar, perrito a quien alimentar, gato a quien acariciar o novia, concubina o “asunto” a quien celar al llegar a casa; la moto seria un vehículo perfecto para ti.
Ya para acabar, la verdad quería hacer la entrada para hablar del zoológico que te puedes encontrar manejando una moto en lima, ciudad capital; Pero me fui por otro lado. Y seguir contando las cosas que tenía en mente, como que va a hacer la cosa medio pesadóna, así que guardaré para la próxima un interesante compendio cultural-sociológico, acerca de la fauna limeña que se levanta todos los días para enaltecer la imagen del tráfico caótico de mi ciudad.
